Existen distintas maneras de obtener un ingreso extra y, muchas veces, la tarea no insume demasiado tiempo ni esfuerzo. Si se dispone de algunos artículos para vender, ganar dinero facil es posible, y mucho más ahora que en la Sociedad 2.0 todos los actores de compraventas y otras transacciones pueden pasar desapercibidos. Esta condición es importante cuando se trata de temas íntimos, que no tienen por qué hacerse públicos a menos que se desee expresamente. Uno de estos aspectos es el que trata de aficiones como el burusera.

¿Qué es el burusera?

Es una corriente que surgió en Japón, a principios de la década de 1990, como consecuencia del fetichismo que provocan las bragas, puestas o recién quitadas, y los sujetadores, los portaligas y toda la ropa que tenga contacto directo con la piel de las zonas erógenas. Las estudiantes japonesas adoptaron rápidamente, entonces, la costumbre de disponer de su ropa interior usada para vender, ganar dinero facil y complementar así el dinero que podían obtener de sus padres. Hasta hoy se pueden ver en Japón las máquinas de vending de bragas usadas, exitoso negocio que viene a responder a una demanda importante y real.

¿Quiénes pueden dedicarse a vender bragas usadas?

Prácticamente cualquier persona mayor de 18 años puede comenzar a vender, ganar dinero facil y continuar así un negocio sencillo y lucrativo, que satisface la exigencia de infinidad de fetichistas de la ropa interior. Tal vez no se confiese a viva voz, pero no es extraño que el aroma de los feromonas que permanece en las bragas usadas provoque excitación y deseo. Además, cuando no se conoce el origen de las prendas, como bien puede suceder en las transacciones por internet, el consumidor tiene libertad de imaginación para disfrutar de su singular adquisición. El negocio puede ser llevado a cabo por estudiantes, siempre que tengan al menos 18 años, amas de casa que decidan ganar un dinero extra o cualquier persona que lo haga por hobby o pura diversión. Aunque también conseguirá ingresos mientras se divierte, por supuesto.

Los clientes, casi siempre desconocidos

En general, aunque podrían existir múltiples excepciones a la regla, los clientes que buscan adquirir bragas usadas para vivir sus fantasías sexuales son hombres de un amplio rango de edades. Jóvenes, mayores y muy mayores pues, en realidad, la excitación por fetichismo y por respuesta ante el estímulo olfativo no queda restringida a personas de cierto nivel de edad.

¿En qué condiciones se venden las bragas usadas?

Pues es sencillo: usadas. Según las preferencias, porque hay clientes que las piden usadas de un día entero, y otros con uso de más de un día, o después de haber vivido algún momento erótico especial. Incluso hay quien las quiere con el primer vestigio de la regla. Sobre la excitación por aromas, no hay nada escrito. Lo importante es ir conociendo a la clientela, recogiendo sus impresiones y sus comentarios, e ir amoldando la oferta a los pedidos, como en todo negocio.